Reflexiona sobre tus experiencias pasadas
-
1. Piensa en una situación de tu infancia en la que experimentaste una disciplina aplicada de manera autoritaria, sin empatía ni amor.
-
2. Recuerda cómo te sentiste en ese momento: miedo, resentimiento, soledad, injusticia...
-
3. Imagina cómo esa situación podría haberse manejado de manera más amorosa y respetuosa. Cómo podrían haberte escuchado, explicado sus razones y ayudado a comprender el impacto de tus acciones sin imponer el miedo. Visualiza cómo un enfoque basado en la empatía y el diálogo podría haber hecho que te sintieras valorado y apoyado, en lugar de juzgado o castigado.